Por un periodismo independiente

30 04 2013

“Hacer un periodismo libre de intereses particulares, que no nos presionen ni las empresas ni los políticos, ser útiles, transparentes y democráticos”

Estas palabras citadas por Toni Martínez durante la charla que impartió a futuros periodistas de la universidad Miguel Hernández, son un rayo de esperanza entre tanto escepticismo. En estos días tan convulsos que vive España, los medios de comunicación pierden su credibilidad a pasos agigantados.

Toni Martínez es redactor en La Marea

Toni Martínez muestra varias portadas de La Marea.

Hablamos de un país en el cual dos corrientes ideológicas distintas marcan un bipartidismo político. Pero hay otros colectivos que no tienen la fuerza ni la repercusión de estos. Y esta desventaja con respecto a los dos grandes, se debe fundamentalmente a que son radicalmente opuestos en cuanto a pensamientos y forma de actuar. Es por ello que cualquiera de las reivindicaciones que plantean o declaraciones en contra de los intereses de los dos gigantes, rápidamente son censuradas en el mejor de los casos.

Los periodistas pueden desempeñar sus funciones libremente siempre que no se desvíen de ciertos parámetros ideológicos. Cuando se desmarcan de las pautas que marca la jerarquía social más elevada, viven en sus carnes las restricciones que ésta les imponen. Las represalias que pueden sufrir estos comunicadores van desde la demanda judicial a la censura llevada a cabo por los propios medios para los que trabajan. Este hecho no sería posible si estos medios de comunicación no estuviesen dirigidos y controlados por los poderes económicos. Los organismos imperantes en la economía del país, también ejercen este liderazgo en los medios y los manejan según les convenga. De este modo resulta utópico hablar de libertad de expresión.

Un caso sonado en la sociedad fue el del periodista norteamericano Gary Webb. Este gran comunicador vio frenada su trayectoria al revelar una verdad que atentaba contra los intereses de los Estados Unidos: el vínculo de la CIA con los reaccionarios en Nicaragua y el tráfico de estupefacientes a los EEUU. El periodista critica, desde su dilatada experiencia, el corporativismo que salpica la profesión: “Si nos hubiéramos conocido cinco años antes, no podrían haber encontrado un defensor más firme de la industria del periodismo que yo […] Estaba ganando premios y dinero, dando conferencias, aparecía en la televisión y formaba parte de jurados  de periodismo […] Y entonces escribí algunas historias que me hicieron darme cuenta de lo tristemente equivocado que estaba. La razón por la que había disfrutado de tanto prestigio durante un tiempo no había sido, como yo presumía, por mi trabajo bueno, cuidadoso y diligente […] La verdad era que todos esos años yo no había escrito nada lo suficientemente importante como para ser censurado”.

Tras estas revelaciones que iban en contra de la imagen de los poderes norteamericanos, Webb fue presionado, amenazado, acosado, y marginado por el colectivo de la  comunicación. Todas estas humillaciones a las que fue sometido le llevaron al suicidio en 2004.

En una sociedad en el que las altas esferas manejan los hilos de medios informativos, la libertad de expresión queda al margen. Un periódico que sea controlado por un entramado empresarial jamás informará sobre algo que perjudique a dicho colectivo. Por tanto, estos medios sólo se limitan a servir a sus dueños y a comunicar lo que estos desean. Estamos ante un periodismo falto de rigor y de ética. Es un periodismo corporativo que denigra de forma alarmante la profesión. Los profesionales que lo llevan a cabo carecen de independencia y capacidad crítica, las verdaderas señas de identidad de un periodista.

Es por ello, que estamos en la obligación de impulsar y promover la recuperación de la honorabilidad de la profesión, no dejar que los intereses económicos interfieran en la libre divulgación de las noticias, crear jóvenes periodistas con amor propio y autonomía para informar.

Última portada de La Marea

Última portada de La Marea.

Prueba de este periodismo de rigor, credibilidad e independencia, es la cooperativa Más Público y que tiene como producto estrella La Marea. Este medio de comunicación surgió tras a la desaparición del diario Público y está formado íntegramente por el equipo de dicho periódico. Apuestan por el periodismo de investigación y análisis, por las historias que pasan desapercibidas para los grandes medios. El 50% pertenece a los socios y el 50% restante a los usuarios. No dependen de la publicidad y respetan los principios éticos de ésta. Aceptan marcas que no contradigan sus principios editoriales, rechazan aquellos machistas, sexistas o financieros o especulativas, ni empresas que inviertan en empresas sucias o en armas, aceptamos publicidad institucional.

Detrás de Más Público no hay ningún empresario, partido político u otra organización. Los principios que defienden son la igualdad, laicidad, defensa de lo público, economía justa, trabajos sociales, medio ambiente, república y cultura libre. Pese a ello, pretenden ser un medio de masas que pueda ser leído tanto por un monárquico como por un republicano.

Medios de comunicación como La Marea, marcan una nueva tendencia para alcanzar una información veraz, desinteresada y alejada de los poderes económicos. Sólo así caminaremos hacia la auténtica libertad informativa y de expresión.

He aquí un ejemplo de periodismo corporativo:

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¡Aquí sí se cobra! LA MAREA

30 04 2013

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“No hay mal que por bien no venga”, siguiendo la filosofía de esta frase, los ex-trabajadores del diario Público, uno de los medios de comunicación que también ha cerrado por la crisis en España y que en su día estaba dirigido por Jaume Roures, decidieron emprender.

Jaume Roures

Jaume Roures

¿Emprender? Sí, esa palabra que está tan de moda ahora que el país atraviesa por una crisis no sólo económica que es la  más evidente es, sino también, en un ámbito mucho más preocupante, el cultural.

“Hay que agradecer al señor Jaume Roures que cerrase el periódico después de pensarlo mucho porque gracias a él, han salido ocho nuevos medios de comunicación en el último año”, con estas palabras de gratitud, Toni Martínez, ex empleado de Público daba una lección de humildad y optimismo a los oyentes.

¿Cómo emprender en el campo del periodismo? “Los nuevos medios son como pequeñas células, alguien dice que somos como Al Qaeda y que luchamos por nuestra propia cuenta”, he aquí, la respuesta. Periodismo celular.

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Luz al final del túnel

25 04 2013

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Independiente e inamovible, así pretendió ser Público, y con estas ideas sucumbió al voraz mercado periodístico. El 24 de febrero de 2012, el diario publicó su última portada en edición papel. En la calle quedaron 130 trabajadores, un 85% de la plantilla, que tuvieron que hacer las maletas. Uno de ellos fue Toni Martínez, quien, junto a 40 ex trabajadores de Público puso en marcha la novedosa cooperativa periodística MásPúblico, germinada a raíz del ERE, y fundó el periódico mensual La Marea. Un ejemplo de evolución. Cuando más se acrecienta la persecución al rigor, a la compleja objetividad, y sobre todo, a todo aquello que denuncia lo preciso, más necesaria es la irrupción de medios que defiendan sus ideales y lo hagan con sus consecuencias. Lee el resto de esta entrada »








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